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La Fernandina - Desde Cienfuegos, Patrimonio Cultural de la Humanidad

- Menéndez Peláez: el relato de un cienfueguero por el Nuevo Mundo.

- Menéndez Peláez: el relato de un cienfueguero por el Nuevo Mundo.

Enero 12 de 1936: el sueño de un niño nacido en Asturias se hace realidad: Antonio Menéndez Peláez inicia el cruce del amenazador Atlántico, desde Camagüey y en solitario. La hazaña se vería coronada treinta y tres días después, al arribar con su avión monomotor de madera a la ciudad de Sevilla. Europa sólo tuvo ojos para él.
“Mi vida fue de marcha ascendente; lenta, es cierto pero segura”, confesaría, más tarde, impelido por algún reportero asombrado ante la esbeltez y buen porte del piloto de aviación antillano cuya temeridad cimentó la leyenda conocida en la casi veintena de países de tres continentes a los que llevó la bandera cubana.
Asturiano de origen, Menéndez Peláez tocó tierra centro sureña a muy temprana edad; en los altos de una casa comercio ubicada en las proximidades del malecón cienfueguero, mientras observaba el ir y venir del gentío, el adolescente acarició la idea de “ver desde un poco más arriba”. Por correspondencia, comenzó a estudiar aviación y para abril de 1931 ya contaba con el carné de piloto que le entregara una escuela de Chicago.
1933. Tensa situación económica. Pleno machadato. Los pilotos españoles Barberán y Collado hacen noticia luego de su vuelo Sevilla-Camagüey, sin escalas.
1935. Antonio, abrazado a la aventura de regresar a suelo natal como un domador de las largas distancias y la altura ingresa en el Cuerpo de Aviación Naval de la Marina de Guerra Constitucional, en busca de apoyo institucional.
En menos de un año está listo para despedirse de Cienfuegos, a donde regresaría, encantado por una cumanayaguense con la que unió su vida hasta que la muerte lo sorprendió, en pleno vuelo Pro Faro Colón, uno de los más trágicos eventos de la historia de la aviación mundial.
Reconocido como el Héroe del Camagüey-Sevilla, Antonio Menéndez Peláez fue el primer piloto aviador cubano que cruzó el Atlántico en solitario. La hazaña le abrió las puertas de la celebridad y la fama.
Hoy, una tarja colocada por la Oficina del Conservador de la Ciudad de Cienfuegos en el inmueble reconocido como la primera residencia de Antonio Menéndez Peláez en la Perla del Sur, en el número 1 de la Avenida de la Independencia constituyó el colofón de los 33 días de homenaje a este Hijo Adoptivo de la Ciudad, en el aniversario 75 del vuelo trasatlántico; señal para la memoria de locales y visitantes.
Objetos personales de Antonio Menéndez Peláez, entre otros, la “Orden de Honor y Mérito de la Cruz Roja Nacional” y la “Medalla Conmemorativa de la Sociedad Geográfica de Cuba” forman parte de la donación que realizaran descendientes del Héroe del vuelo Camagüey-Sevilla al museo cumanayaguense.

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