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La Fernandina - Desde Cienfuegos, Patrimonio Cultural de la Humanidad

“Lágrimas por Guanaroca”

“Lágrimas por Guanaroca”

Fotos: Nelson Costa
“El proyecto de la India Guanaroca es un viejo sueño cienfueguero que tuvo sus primeras ideas con el emplazamiento de la escultura de la víctimas del Mambí del destacado escultor cienfueguero Mateo Torriente, en la rotonda al final del Paseo del Pardo y la Avenida del Malecón que es nuestra bellísima rotonda de Punta Gorda. Este proyecto no se ejecutó porque la escultura es muy pequeña y no lograba el efecto deseado del cierre de perspectiva y otros requerimientos visuales que demandaba esta privilegiada área. En visita de Rita a nuestra provincia, a solicitud de José Ramón García Gil, presidente del gobierno en la provincia, se nos encomendó evaluar junto a ella el emplazamiento de una escultura suya, para que dejara su huella en torno a la leyenda de la india Guanaroca, tema que había desarrollado durante años de su carrera. Mi alegría fue inmensa al saber que ella había decidido que la acompañara en la concepción del proyecto.
 Fueron días intensos de creación, en los que ella solicitaba que nos encontráramos después de la 5 de la tarde; estábamos en una casa próxima al mar, donde la caída del sol era muy estimulante para el proceso creativo. Ella desarrolló algunas ideas que, inicialmente, desechamos porque no lograba lo que los cienfuegueros habíamos soñado pero ella siempre fue muy receptiva, supo en todo momento priorizar el resultado final de la propuesta. La búsqueda se encaminó, entonces, hacia una obra que resolviera las exigencias urbanísticas del entorno que la acogería: debía ser transparente, ligera, vertical para que lograra el cierre de la perspectiva, al tiempo que recreaba este importante fragmento del patrimonio intangible local.
Recordemos que ya Rita tenía algunos años, ya ella no trabajaba directamente, el barro no otros materiales pétreos o macizos sino que estaba explorando las estructuras laminares, auxiliada por un arquitecto que trabajaba con ella porque Rita modelaba pequeñas muestras tridimensionales, a escala; concepción básica que completaba el proyecto arquitectónico, de gran formato.
Una tarde, sin más, nos sorprendió con la versión que hoy vemos como la solución final. La obra civil comprende el tanque con la direccionalidad del torrente de los cuatro ríos que saldrían desde la güira, en la parte superior de la escultura, junto con toda la iluminación que exige ser rescatada, actualmente, y la vegetación propia de la zona. El trabajo de conjunto fue muy bello, aunque era la primera vez que yo trabajaba con ella; a partir de ahí, la relación permaneció inalterable para siempre.
A Rita la conocí en el año 1977, cuando se dio el primer encuentro en Las Tunas de la escultura, allí estaba Faure Chomon de Secretario del PCC, él propició todas las condiciones a los creadores que quisieran aportar una obra a la nueva provincia que nacía. Rita, por su parte, desde la presidencia del CODEMA (Consejo para el Desarrollo de la Escultura Monumental y Ambiental) convocó a arquitectos y escultores.
De la fuente nuestra, recuerdo vivamente la inauguración la noche del 10 de julio de 1988, ya concluida la reanimación de la zona, a la que Frank Iraola aportó el mural para uno de los laterales del paradigmático y famoso Restaurant “Covadonga”, la Meca de la paella en Cuba; desde ese momento la ciudad cuenta con un espacio privilegiado, balcón y escenario donde la brisa marinera, en las calurosas noches de verano, es lugar de encuentro para enamorados y citadinos en general, y es más, la India Guanaroca es la representación de Rita entre nosotros; un regalo espléndido de la excelsa escultora que, hasta hoy, no hemos agradecido lo suficiente.”

El insuficiente tamaño de la obra esculpida por Mateo Torriente, homenaje pétreo a las víctimas de la explosión del Mambí, convocó a Rita Longa para, de conjunto con el Arquitecto Irán Millán Cuétara, proponer una solución al cierre de perspectiva del Paseo del Prado y Avenida Malecón en la conocida “Rotonda de Punta Gorda”. (P) Los requerimientos visuales de tan privilegiada área de la ciudad fueron pautados por el actual director de la OCCC:
                   En julio de 1988 quedó emplazada en la cienfueguera “Rotonda de Punta Gorda” la escultura que, para algunos, sería el último trabajo de la renombrada artista cubana Rita Longa. (P) Recordatorio permanente de una de las leyendas fundacionales recopiladas por Adrián del Valle, hace ya más de un siglo, en el proyecto intervino el Máster Arquitecto Irán Millán Cuétara, actual Director de la OCCC. (TR) A través de su testimonio, así como de las consideraciones de la especialista María Dolores Benet, te propongo acercarte a este significativo hecho de la más reciente historia cultural centrosureña.
La fuente Guanaroca fue diseñada  por la reconocida escultora cubana Rita Longa  junto al Arq. Irán Millán,  en la que recrean la leyenda aborigen relacionada con la primera pareja  y el surgimiento de la especie humana. Está ubicada en la zona de Punta Gorda  en su extremo sur, en calle 37 y avenida 0, en el entorno del Palacio de Valle, el Hotel Jagua, y el restaurante Covadonga. Fue realizada en láminas de latón-bronce y tubos de bronce.
Tiene una  altura  de  5,30 metros, y el estanque 15 metros de diámetro. Fue inaugurada el 10 de julio de 1988 y contó con la presencia de su autora.


A su distinguido amigo  habanero, Sr. Adrián del Valle, remite Pedro Modesto Hernández la súplica de dar feliz término a la ingente labor de recopilación de apuntes sobre leyendas y tradiciones de Jagua  que han llegado a nuestros días en volumen reeditado 90 años después de aquel que viera la luz como parte de los memorables festejos por el centenario de la fundación de la Colonia “Fernandina de Jagua”. La misiva fue enviada  a escasos meses de la celebración (84 días, para ser exactos).
No obstante la premura, el literato del Valle dispensa a Modesto el gran favor de acogerlas bajo su protección, adoptándolas como hijas suyas, y vistiéndolas con el encanto que brota al correr de la pluma pues, para comprender el alma de los pueblos, es tan necesaria la investigación histórica de hechos y acontecimientos, instituciones y monumentos, como el estudio de mitos, leyendas, tradiciones, consejas, cantos populares, (…). En ellos está la infancia del pueblo, su poesía primitiva, la fuente de su sensibilidad, el origen de sus creencias y el germen de sus futuras aspiraciones.  
Entrega Adrián de Valle a los cienfuegueros el volumen “Tradiciones y Leyendas de Cienfuegos”, de la imprenta “El siglo XX”, en abril de 1919; más loable aún su gestión cuando al revisar los apuntes preliminares de la obra advierte: Ni siquiera debe atribuírsenos el mérito de la investigación y rebusca, que por entero corresponde al Sr. Pedro Modesto Hernández, cienfueguero de gran corazón, que siendo capaz de dar forma a las distintas tradiciones y leyendas por él con amor recogida, prefirió, apelando a la amistad, ponerlas en nuestra mano, confiando demasiado en nuestra habilidad y exponiéndose a ser defraudado en sus esperanzas.


La Leyenda de Guanaroca encabeza la lista de los primeros siete relatos de ascendencia indocubana recopilados por Pedro Modesto: Al sudoeste de la hermosa bahía de Cienfuegos, se extiende una laguna salobre, en la que derrama parte de sus aguas el río Arimao. (…) Según la leyenda siboney, la laguna de Guanaroca es la verdadera representación de la Luna en La Tierra [del Valle, 2009-11].
Incluido en el abundante inventario toponímico local, Guanaroca no sólo da nombre al accidente geográfico, actualmente Área Protegida y reservorio de natural de Flamencos Rosados, sino que, en la cosmogonía aborigen de la zona  esta figura femenina, la primera mujer creada por Maroya, la Luna, da lugar al nacimiento de la raza humana: de su unión con Hamao, el primer hombre, por el conjuro mágico de Huion, el Sol, nace Imao, el primogénito.
Guanaroca (…) puso en su hijo todo su cariño, y el padre, celoso, (…) concibió la criminal idea de arrebatárselo. Una noche, (…) cogió Hamao al tierno infante y se lo llevó al monte. El calor excesivo y la falta de aliento, produjeron la muerte de la débil criatura. Entonces el padre, para ocultar su delito, tomó un gran güiro, hizo en él un agujero y metió dentro el frío cuerpo del infante... [del Valle, 2009-12].

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