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La Fernandina - Desde Cienfuegos, Patrimonio Cultural de la Humanidad

Vidrieras cienfuegueras: experiencia trasatlántica de ida y vuelta

Vidrieras cienfuegueras: experiencia trasatlántica de ida y vuelta

Fotos: Nelson Costa

Desde que en el 2004 se estableció la comunicación entre representantes de la Diócesis centrosureña y un grupo de especialistas ibéricos, la restauración de las pinturas emplomadas de la Catedral de Cienfuegos prometía convertirse en un sobresaliente capítulo en la trayectoria de “Vidrieras Barrio”, teniendo en cuenta que con ellas, su creador, el maestro vidriero Hessel, “recupera el sentido medieval de estas obras y lo actualiza dentro del estilo romántico de la época en que fueron concebidas”, asegura Enrique Barrio, el menor de los cuatro hermanos que integran la nómina de la empresa española que, desde 1975, labora en la restauración y creación de vidrieras artísticas, tanto de carácter patrimonial como en edificaciones modernas.
Radicada en Burgos, España, “Vidrieras Barrio” da continuidad al oficio desarrollado por el taller de los Hermanos Moumesaint, en el neogótico París de 1860; así, herederos de una antiquísima tradición, pronto “empiezan a recibir encargos relevantes y  abrirse un camino destacado en el panorama vidriero español”. Justamente el prestigio y la experiencia del grupo dieron lugar a su llegada a Cienfuegos, luego de que, en el 2004, recibieran los primeros apuntes en torno al estado de los vitrales de la Parroquial Mayor: “Hasta que no se concluyen intervenciones más importantes dentro de la edificación no se da un impulso firme al proyecto de vidrieras. En el año 2012 nos llama Monseñor Domingo Oropeza para que, ya en Cienfuegos, se haga un estudio mucho más pormenorizado y una valoración de todas las necesidades de las vidrieras.”
Una vez en la Perla del Sur, al grupo encabezado por Enrique Barrios le resulta más fácil la evaluación de los daños: gran cantidad de pérdidas, inestabilidad de los paneles, carpintería deficiente y marqueterías visiblemente deterioradas, tanto por el paso del tiempo como por sucesivos eventos meteorológicos, nefasta combinación que da al traste con la pérdida total de, al menos, dos vitrales que requieren ser elaborados a partir de referencias documentales.
 “Las vidrieras las paga Eduardo Dorticós y Gómez de Ley, en 1869; sin dudas, tuvo que emplear una cantidad importante de recursos para traer estas vidrieras de París. No recurre a un taller cualquiera pues están realizadas en la casa Laurent Hessel, un vidriero muy reconocido de su época que interviene restaurando gran parte de las vidrieras francesas y, también, como creador de vidrieras nuevas. Un hombre con una carrera brillante, como pintor y vidriero. Tiene obras realizadas, tanto de restauración como de creación, en 52 departamentos franceses y en 12 países, así que no es de extrañar que tengáis unas magníficas vidrieras.”
Median apenas dos años entre la gestión de compra del Regidor del Ayuntamiento y la colocación de las primeras 13 “pinturas de luz” en la Catedral de Cienfuegos, para 1869 en obras; acciones, entre otras, que darían a la sede católica de la otrora Villa de Cienfuegos el aspecto por el que hoy se reconoce.
Dos óculos en el presbiterio, seis ventanas a cada lado de la nave central del edificio, así como una representación de Cristo Rey, en la fachada del poniente, integran el inventario de las añosas piezas, objeto de la cuidadosa y especializada atención de Enrique, Salvador y Vicente: “Es la primera vez que nos embarcamos en una aventura tan lejos de España en restauración; vidrieras similares a ésta sí que hemos trabajado, tanto en casas alemanas como francesas, chinas o conjuntos españoles. Éstas están en un nivel de deterioro avanzado (…); el reto más importante va a ser realizar las vidrieras que se han perdido pero esperamos estar a la altura de lo que corresponde con la catedral, primero, y con las obras que van a estar a su lado. ”
El capítulo dedicado a las vidrieras de la Catedral cienfueguera, dentro de la intervención integral de que es objeto el majestuoso edificio que domina uno de los laterales del Parque “José Martí” ha sentado las bases para el inicio de la formación de varios estudiantes de la escuela de Oficios para la Restauración “Joseph Tantete”, en el arte de la vidrieras artísticas, bien desde el ámbito de la labor reconstructiva, bien desde la actualización de los estilos clásicos, de manera tal que puedan ser nuevamente jerarquizadas como elemento decorativo: “Cuando se plantea este proyecto en base a esas necesidades que vemos en las vidrieras, nos parece que podría ser muy interesante que, en Cuba, se formara un taller de vidrieras y qué mejor oportunidad, ya que estamos aquí, aprovechar para impartir unos cursos a jóvenes cubanos que se puedan formar en el oficio. No es la primera escuela taller que dirigimos pues en Burgos, dentro de la catedral, también estuvimos en un proyecto similar, entre los años 96 y 98; también damos cursos, charlas, conferencias, participamos en simposios, congresos aportando nuestras experiencias en la conservación de vitrales.”
Arduas jornadas de trabajo comienzan a rendir frutos: más del ochenta por ciento de la vidriera sobre la entrada principal, una representación de Cristo Rey, se encuentra restaurada; listo el sistema de protección que será colocado a cada una de las piezas, a fin de evitar pérdidas en los conjuntos, naturalmente dañados por elementos ambientales como la presión, la salinidad, las altas temperaturas y la lluvia, entre otros; en formación aprendices del oficio de vidriero que garantizarán la conservación de los vitrales, una vez concluidas las acciones del grupo “Vidrieras Barrio”. Resta a los cienfuegueros de generaciones presentes y futuras atesorar tan preciosa heredad.

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