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La Fernandina - Desde Cienfuegos, Patrimonio Cultural de la Humanidad

Marcelino Guerra, Rapindey, mas alla de nuestra geografia.

Marcelino Guerra, Rapindey, mas alla de nuestra geografia.

Marcelino Guerra es una de esas numerosas figuras de la música popular cienfueguera cuya impronta ha marcado el quehacer de las nuevas generaciones de compositores e intérpretes, más allá de la geografía local. 
En 1999, el sello discográfico cubano Bis Music estrenó “De Bahisón a Rapindey”, un fonograma nacido en los estudios cienfuegueros de grabación “Eusebio Delfín”. Bahisón era, entonces, un proyecto musical dirigido por el maestro Felito Molina, a quien “le había caído en las manos, algo que andaba por ahí de Marcelino Guerra”: nada menos que una grabación casera registrada en cassette por “Rapindey”, en algún momento de su estancia en España. La “joya” fue a parar a manos de Lázaro García que la convirtió en “una linda manera de recordar” al autor de temas imprescindibles al hacer la historia de la música cubana.
Aunque, hasta hoy, no se precisan fecha ni lugar exacto de su nacimiento, Marcelino Guerra es cienfueguero. Lo de “Rapindey” le viene por la agilidad con que daba los recados.
Superada la etapa adolescente, que transcurrió en Santi Spíritus, para 1930, La Habana se convierte en su lugar de residencia; Marcelino llega a la capital cuando los boleros amenazaban pasar de moda pero, sólo año después, ya forma parte de la nómina de agrupaciones como el “Septeto de Ignacio Piñeiro”, el “Cauto”, de Manuel Borgellá, y el “Siboney”; comparte escenarios con Panchito Riset o Reinaldo Hierrezuelo, y estrena temas en coautoría con Julio Blanco Leonard, Bienvenido Julián Gutiérrez y Panchito Calvo, en composiciones como “La clave misteriosa”, “Convergencia” o  “A mi manera” que son popularizadas, a través de orquestas como la de Cheo Belén Puig, Anacaona, Mariano Mercerón y la banda gigante de su coterráneo Beny Moré.
En 1944, Marcelino viaja a New York para grabar varios números, la oportunidad de alternan escenarios con figuras de la talla de Chano Pozo y Dizzy Guillespie; en Manhattan, sus composiciones son interpretadas por grupos como el “AfroCubans” de Frank Grillo, Machito, del que Rapindey pasa a ser cantante y voz líder. Este mismo año conoce al Trío “Los Panchos” que popularizan su tema “Me voy pa’l pueblo”. En la década del ´60 deja la orquesta y se enrola en la marina mercante hasta que el productor de discos René López lo contrata para grabar varios de sus temas.
Radicado en El Campello, Alicante, España, Marcelino Guerra se las ingenia para dejar una memoria sonora de los días signados por el aire de la despedida. Y así, como lo sintió, entonces, lo escuchamos ahora junto al maestro Felito Molina y Bahisón; merecido y sincero tributo de Cinfuegos y Cuba a Rapindey.


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